No te hagas ni caso

En ocasiones podemos llegar a ser nuestros peores enimig@s. En esos momentos en que no sabemos muy bien hacia dónde encaminar nuestro pasos ...

En ocasiones podemos llegar a ser nuestros peores enimig@s. En esos momentos en que no sabemos muy bien hacia dónde encaminar nuestro pasos y empezamos a culparnos por todo lo habido y por haber. Esos momentos en los que nos culpabilizamos por todo mal ajeno y propio.


En mayor o menos medida creo que tod@s tenemos esos ratitos de drama queen .Yo puede que incluso esté a punto de obtener una mención de honor. No sé, a veces creo que motivos no me faltan para al segundo pensar que soy una exagerá y que me quejo de vicio.


Esta tarde ha sido una de esas tardes en que he pasado por mil estados de ánimo  en la que he tomado doscientos millones de decisiones ficticias, que no tengo ninguna intención de llevar a término.

Si de algo puedo jactarme, es de que me conozco  bastante bien. Y es que algo bueno tenía que tener llevar por cabeza una lavadora que no para de dar vueltas y vueltas a un montón de ideas (chorras, la mayoría).
Y de ese conocerme bien, sé que el pánico pasa, pero que mientras dura hay que ponerse a salvo. 

Por ser un poco más concreta (ay, esa parte práctica), así suelo atajarlo yo:

1. No me hago ni caso. Mientras mi cabeza me envía mensajes alarmistas, exagerados y contradictorios; la parte cuerda que queda de mí en esos momentos le dice a la loca de la casa:" venga que sí, que te entiendo" pero para sus adentros está pensando:" ésta mañana ni se acuerda de semejantes chorradas"

2.Actividad. La verdad es que cuando entro en pánico me suele ir muy bien ponerme a hacer cosas, actividades que impliquen cierto movimiento: limpiar, doblar ropa...Aunque también es verdad que cuando me canso de darle al melón me quedo entre relajada y cansada, pero con bastante paz interior. 

3. No comunicarme. Para no fastidiarla demasiado, intento no comunicar mis paranoias momentáneas con nadie. Tampoco me quiero quedar sin amig@s.

4. Comunicarme sinceramente. Si decido compartir mi desazón siempre advierto, antes de soltar la chorrada máxima , el estado de enajenación mental transitoria en el que me encuentro.

5. Sacar conclusiones. Pasada la tormenta, intento sacar conclusiones constructivas.Pueden ir desde que necesito descansar más hasta que necesito resolver algún conflicto interior. Porque tal vez exagere a veces las cosas, pero algo hay que me descontrola.


Contadme cómo lo atajáis vosotr@s



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